El padre del rock and roll se presentó el domingo 14 de abril en el estadio Luna Park a las 21:00 horas para tocar sus clásicos, nada y nada menos que con sus 86 años de edad.
El músico oriundo de Saint Louis, en Misuri (E.E.U.U.) tocó alrededor de una hora y veinte minutos junto con su banda y su hija. Sonaron clásicos como Johnyy B Good, con el cual el público vibró, y el cual fue uno de los temas más esperados de la noche. Además, tocó Rock and Roll Music, Roll Over Beethoven (con el que comenzó el show), School Days (el famoso tema de los dibujos animados “Los Simpson”), Let It Rock, Carol, Maybelline, entre otros.
Un momento que llamó la atención durante el recital fue cuando pidieron cuatro chicas del público para subirse al escenario: las chicas, y después algunos chicos, se empezaron a acumular en el borde del escenario tratando de subir para saludar y tocar al músico, casi todos los que lo propusieron llegaron a su objetivo hasta que la seguridad tuvo que entrar en escena a sacarlos, al principio uno por uno, y luego de a grupos. Chuck Berry recorría la escenografía tratando de encontrar un lugar cómodo para tocar, ya que habían subido alrededor de 30 personas hasta que fue vallado por algunos de seguridad pero, mientras tanto, él seguía tocando la guitarra.
El recital tuvo altibajos porque por momentos parecía un teatro ya que no se sabía bien qué pasaba con la guitarra de Chuck quien la cambió y la volvió a utilizar, se miraba con su hija y sus músicos haciéndose señas, habló mucho con sus músicos durante todo el recital, es más, tuvieron que acompañarlo para salir del escenario. En conclusión, fue un show friccionado por problemas de sonido y falta de entusiasmo. Igualmente, es una legendaria influencia en la historia de la música (por ejemplo influenció a The Beatles) que en sus 86 años de edad recorrió miles de escenarios. Sin embargo, esta vez se notó que algo faltó, algo falló, no sé sabe bien qué.
De todas maneras, se destaca la labor de Chuck Berry porque no se suben muchas personas con 86 años a tocar y entretener al público más de una hora. No podemos dejar afuera la labor de la hija, quien lo acompaño durante todo el recital, cantó y tocó la armónica como los dioses, o, en este caso, como una diosa.
Con respecto a la vestimenta lució típico gorro marinero con una camisa roja de lentejuelas, tradicional vestimenta de Berry en algunos de sus show alrededor del mundo.
El público argentino se expresó como siempre lo hace en cualquier ámbito de la cultura, con cánticos como “pan y vino, pan y vino, pan y vino, pan y vino, al que no le gusta Berry para qué carajo vino” y con “ole ole ole ole ole ole Berry Berry” desde el comienzo hasta el final del show.
Por último, hacia el final,mientras lo acompañaban para retirarse del escenario, aunque no hizo el paso del pato, hizo varios movimientos con la guitarra y su cuerpo que hicieron gritar al público.
